Ser cada vez mejores; competir no con el otro sino consigo mismo. Crecer como personas; realizarse, tener excelencia... Jaime de Casacuberta dirá "La excelencia es a una persona lo que los motores a una nave espacial; fuerza de arranque, sustentación y aceleración. (...) La excelencia personal es una actitud para hacer lo mejor posible con la información y recursos disponibles" (Despega. Ed. Norma, Chile 2008, pág. 19 - 21).
Ni perfectos; ni mediocres: Ser excelentes no implica ser perfectos; sino hacer lo mejor posible con los talentos y recursos que se cuenta. La persona excelente sabe que la vida es un viaje de perfeccionamiento, de superación; que no se parte desde la cumbre sino que se camina hacia ella. Se diferencia del ser mediocre que no da todo lo que es sino el mínimo.
Riesgos a superar:
a) La dispersión de energías que nos agotará y dejará una sensación de inseguridad. Se la supera con concentración y perseverancia en lo que se ha propuesto; con "ob-ligarse" (ligarse, a- comprometerse) a terminar lo que se ha comenzado. La fortaleza es lo que nos permitirá perverar a pesar de los obstáculos que siempre surgirán, de las dificultades de las tareas (nada importante es fácil), de tener que corregir una y otra vez (es propio de quien intenta nuevos caminos). Es importante confiar en nosotros y quitar de nuestra mente la frase "voy a tratar" por "lo haré y lo mejor posible"
b) El error no debe ser considerado como tiempo perdido sino como aprendizaje; como experiencia que nos indica la necesidad de buscar otra alternativa. Toda gran obra, implica antes muchos papeles que van a dar al tacho de la basura: son requisito de aprendizaje. Por ello, existe lo que se llama "ensayo"
c) El perfeccionismo que puede llevar a lo que Casacuberta llama "parálisis por análisis". El perfeccionista se exige lo imposible: la perfección. Insistimos, la excelencia consiste en hacer lo mejor posible con los recursos -talentos- conocimientos y medios que se cuenta. Por ello, más importante que el resultado o producto, es el camino y la actitud de dar lo mejor de sí, en cada momento de nuestras vidas, que son un camino de superación.
Juan Salvador Gaviota (Neil Diamond 2º parte)
"Sólo quienes reptan no caen; quien alza el vuelo podrá caer muchas veces...
Lo importante no es la caída sino el valor de levantarse"
Interesante es. cuando joven, la reflexión sobre el siguiente poema que muchos atribuyen a Jorge Luis Borges, teniendo presente, por supuesto, que es un "poema":
"Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, Subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares a los que nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada momento de su vida, claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría solamente de tener buenos momentos. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de momentos, no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iba a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas.
Si pudiera volver a vivir, comenzaría así hasta concluir el otoño, daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños si tuviera otra vez la vida por delante...
Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo... "
Sólo quien tiene un para qué vivir, puede enfrentar cualquier cómo que le presente la vida.
Mientras los animales se encuentran en la vida, sin otro cometido que vivir, el ser humano toma conciencia de su ser, de su existencia, del mundo... Esta conciencia le lleva a una serie de interrogantes: ¿quién soy; cuál es el por qué y el sentido, ya no sólo de esta u otra acción, sino de la existencia misma; soy feliz? La fuerza para superar los retos de la existencia, requieren de un sentido de vida ¿Cómo descubrirlo?
Será su propia experiencia de vida, la vivencia de situaciones límites que debió superar como sobreviviente de cuatro campos de concentración nazis, la que llevará al psiquiatra Víctor Frankl, a proponer su llamada logoterapia, como método de análisis, sanación o potenciación de la existencia. La responsabilidad, nos dirá, es siempre ante un deber y los deberes sólo pueden ser interpretados a partir del sentido de la vida. Quien vive a nivel de profundidad de sentido, tiene capacidad de compromiso, fidelidad, responsabilidad. Esto explica la situación en que cae quien, contrariamente a su ser, en la huida o evasión neurótica, trata de vivir una existencia “presentista”, vivir sólo el día a día, sin consideraciones pasadas ni futuras; sin sentido y sin deberes, sin compromisos ni valores por los cuales velar. También cae en esta falta de sentido quien vive en la embriaguez no sólo efecto de drogas o alcohol, sino de los medios o de sus propias obras o trabajo, despojados de su sentido y valor. Resaltan, entre estos últimos, quienes sufren la llamada “neurosis dominical”, cuando el trabajo o estudio pasan a ser una forma de huida de sí mismo y de los demás; cuando no se quiere por comodidad o por temor enfrentar el mundo.
Será su propia experiencia de vida, la vivencia de situaciones límites que debió superar como sobreviviente de cuatro campos de concentración nazis, la que llevará al psiquiatra Víctor Frankl, a proponer su llamada logoterapia, como método de análisis, sanación o potenciación de la existencia. La responsabilidad, nos dirá, es siempre ante un deber y los deberes sólo pueden ser interpretados a partir del sentido de la vida. Quien vive a nivel de profundidad de sentido, tiene capacidad de compromiso, fidelidad, responsabilidad. Esto explica la situación en que cae quien, contrariamente a su ser, en la huida o evasión neurótica, trata de vivir una existencia “presentista”, vivir sólo el día a día, sin consideraciones pasadas ni futuras; sin sentido y sin deberes, sin compromisos ni valores por los cuales velar. También cae en esta falta de sentido quien vive en la embriaguez no sólo efecto de drogas o alcohol, sino de los medios o de sus propias obras o trabajo, despojados de su sentido y valor. Resaltan, entre estos últimos, quienes sufren la llamada “neurosis dominical”, cuando el trabajo o estudio pasan a ser una forma de huida de sí mismo y de los demás; cuando no se quiere por comodidad o por temor enfrentar el mundo.
Por el contrario, quien logra descubrir un sentido de vida por el cual vivir, en los momentos más angustiosos, penosos o de dolor, sentirá la fortaleza de la esperanza, de ese sentido que trasciende la situación elevándola a un rango de realización, reto, crecimiento. Así, el caso de quien sufre una situación límite o conmocional como puede ser la muerte de un ser amado.
El valor de la vida, el sentido de ella, se puede encontrar por distintas vías:
a) A través de nuestras actividades: A veces alguien piensa, siente, que su vida no tiene valor porque su actividad carece de valor… Pues bien, no se trata del puesto o labor que alguien ejecute sino del cómo y para qué Es de más alta estima la vida de un barrendero, quien asume en conciencia su responsabilidad de limpiar la ciudad y atender a su familia, que la vida de un médico que no asume la responsabilidad de cuidar a sus enfermos y cumplir con su familia. Es conocida la historia de quien pregunta a dos trabajadores "¿Qué están haciendo? El primero, hostilmente le contesta: "¿Acaso no ve?, estoy picando piedras". El segundo trabajador, feliz, le dice "Estoy construyendo la Catedral de Colonia"
b) El valor de las vivencias que nos ofrece la vida misma: Junto al valor que cobra la vida por nuestros actos, están los valores que Frankl llama “vivenciales”; valores que se “acogen” en el encuentro con el universo, con la naturaleza, con la vida misma…con la belleza de la naturaleza o de la obra de arte, con la presencia de la bondad de alguien, con Dios.
Para la reflexión: “En efecto, aunque se trate de un instante, por la grandeza de un instante se mide, a veces, la grandeza de toda una vida. (…) en la vida del hombre son los puntos culminantes los que deciden en cuanto a su sentido, y un solo instante, por fugaz que sea puede proyectar retrospectivamente un sentido sobre la vida entera” (Viktor Frankl, “Psicoanálisis y existencialismo”, FCE…)
c) El valor de nuestra actitud ante las limitaciones o lo irremisible de la vida: En este caso se encuentran lo que hemos llamado en este curso “las situaciones límite”, cuando nos enfrentamos a una situación que no nos deja otra opción que enfrentarla tal cual.
Nos hallamos siempre “en situación de…”, de enriquecer el mundo y el sentido de nuestras vidas con nuestros acciones; otras, enriquecernos a nosotros mismos con nuestras vivencias. Lo importante es captar, acoger el momento, la oportunidad para dar a la vida y para recibir de ella; ambos son deberes en ellos encontramos como se va realizando nuestro sentido… Así, no cumple con su deber quien da la espalda a la belleza del camino costero o al sonido de las gaviotas o colores y aromas de las flores que nos acompañan en nuestra ruta.
Igualmente, debemos distinguir en la vida dos dimensiones distintas que se coordinan: la gran misión de nuestras vidas, trascendente a toda situación, vinculada talvez a la eternidad y el valor situacional o el sentido de cada situación u oportunidad que se ofrece como único momento para realizar a través de la vida cotidiana el valor que le trasciende. El gran y frecuente error, es dejar pasar esos momentos que como todo los momento son únicos… ¿Cuántas situaciones de vida hemos desperdiciado?
"Para Yalom (1984) el sentido de la vida debe contemplarse desde una perspectiva que permita apreciar su desarrollo en el tiempo, pues los tipos de significado cambian a lo largo de la vida, se produce un cambio de prioridades y de valores a lo largo de la vida pues no aspira a conseguir lo mismo un niño, un adolescente, un adulto o un anciano. En cada época de la vida, se desarrollan predominantemente un tipo de valores. Algunos autores consideran que los experienciales alcanzan su máxima expresión entre los 13 y 15 años, los de creación alrededor de los 40-45 años y los de actitud sobre todo a partir de los 65 años. (...)
La percepción precisa del self del mundo y el futuro son esenciales para la Salud Mental. Si uno tiene claro cuál es su papel en el mundo, muy relacionado con el sentido que da a su vida, y percibe el futuro de forma positiva (lo que también tiene relación con el sentido) es más probable que alcance y conserve su estabilidad mental. (...) Para Frankl (1999) la carencia de significado es un indicador de desajuste emocional. La necesidad de sentido hoy en día no se satisface plenamente, pues son muchas las personas que sufren lo que Frankl llamó "vacío existencial", que consiste en vivir sin encontrar un sentido a la propia vida. Este "vacío existencial" es la principal característica de lo que Frankl denominó "neurosis noógena" (que serían un 20% de las neurosis).
El deseo de significado se está frustrando a nivel mundial, pues va en aumento el número de personas que experimentas un sentimiento de falta de sentido que puede adoptar cualquier forma clínica neurótica con diferentes cuadros sintomáticos (alcoholismo, depresión, obsesión, etc.). Los síntomas, en estas neurosis, serían una manifestación de desviaciones en la voluntad de significado (Frankl, 1998).
Existen diferentes manifestaciones de la carencia de sentido o vacío existencial: el "espíritu de cruzada o aventurismo" (abrazar de forma compulsiva una causa o actividad, independiente de su valor o contenido, como respuesta a la falta de propósito, lo que puede llevar al fanatismo); nihilismo (desacreditación de las actividades que los demás lleven a cabo, desesperación); "forma vegetativa" (que consiste en un estado de aburrimiento, con indiferencia y apatía que puede llevar a una depresión), etc. (Yalom, 1984)." (Cf. Maribel Rodríguez http://www.logoforo.com/anm/templates/?a=326&z=1 ).
La escafandra y la mariposa Peaceful warriorExisten diferentes manifestaciones de la carencia de sentido o vacío existencial: el "espíritu de cruzada o aventurismo" (abrazar de forma compulsiva una causa o actividad, independiente de su valor o contenido, como respuesta a la falta de propósito, lo que puede llevar al fanatismo); nihilismo (desacreditación de las actividades que los demás lleven a cabo, desesperación); "forma vegetativa" (que consiste en un estado de aburrimiento, con indiferencia y apatía que puede llevar a una depresión), etc. (Yalom, 1984)." (Cf. Maribel Rodríguez http://www.logoforo.com/anm/templates/?a=326&z=1 ).
Pacto de silencio Sin Identidad